Mi vocación desde pequeña siempre ha sido ayudar. Trabajo con niños, adolescentes y familias desde una mirada humana, honesta e integradora.
Me gusta crear un espacio seguro, adaptándome a vuestras necesidades y ritmos, donde podáis entender qué os pasa, poner nombre a lo que sentís y aprender a gestionarlo y aceptarlo. La mirada de cada uno es lo que más me aporta y me sigue formando; es un proceso recíproco.
En sesión combino psicología con dinámicas, juegos, historias y herramientas que hacen el proceso más lúdico, comprensible y natural.
Soy cercana, directa y creativa, y me gusta trabajar en equipo con las familias y la escuela. Mi objetivo es que cada niño, niña o adolescente se sienta más capaz, más seguro de sí mismo y con más recursos para afrontar su día a día.
Me inspiro en la Terapia Humanista, la ACT y el modelo IFS, tres miradas que comparten un mismo propósito: reconectar con lo esencial y vivir con más equilibrio interno.