Aunque duelo y trauma son procesos distintos, ambos pueden surgir ante pérdidas o experiencias que nos superan. Y es entonces cuando nuestro cuerpo y nuestras emociones pueden sentirse desbordados y confundidos.
Queremos ofrecerte un espacio en el que poder empezar a atender y sostener esta realidad tan compleja.
A través de intervenciones centradas en la contención, el vínculo seguro y la integración gradual de la experiencia, facilitaremos que estas experiencias sean procesadas e integradas en tu historia, proporcionándote herramientas y acompañamiento para afrontar el dolor y fortalecer tu capacidad de sostener lo vivido
El duelo es un proceso psicológico y emocional que ocurre tras una pérdida significativa, generalmente la muerte de un ser querido, pero también puede aplicarse a otras pérdidas importantes (relaciones, salud, empleo, proyectos vitales).
Se caracteriza por:
Reacciones emocionales: tristeza profunda, culpa, ira, ansiedad, nostalgia.
Cambios cognitivos: dificultad para concentrarse, recuerdos intrusivos, reevaluación de creencias sobre la vida y la muerte.
Cambios conductuales: aislamiento social, cambios en hábitos, búsqueda de rituales o significado.
Duración y adaptación: aunque no hay un tiempo universal, el duelo implica una adaptación gradual a la pérdida, reorganizando la vida y encontrando nuevas formas de vincularse con lo perdido.
El trauma se entiende como la respuesta psicológica y emocional ante un evento extremadamente estresante o amenazante, que supera los recursos de afrontamiento de la persona y amenaza su integridad física o psicológica.
Se caracteriza por:
Reacciones emocionales intensas: miedo, horror, impotencia, culpa, vergüenza.
Cambios cognitivos: recuerdos intrusivos, flashbacks, dificultad para concentrarse, sensación de amenaza constante.
Cambios fisiológicos: activación del sistema nervioso autónomo, hipervigilancia, alteraciones del sueño.
Alteraciones conductuales: evitación de lugares, personas o situaciones que recuerdan el trauma, retraimiento social, conductas autoprotectivas o autolesivas.
Si todo esto resuena contigo y crees que podríamos acompañarte, estaremos aquí para ti.